Leixuri Arrizabalaga Arruza
Alcaldesa de Gatika
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¿Cómo llegaste a la política?
Desde muy pequeña he participado en casi todas las actividades del pueblo: el grupo de danzas vascas, el coro, he sido monaguilla, la comisión de fiestas… Es algo que siempre me ha gustado hacer, algo que veía hacer a mis padres, ya que ellos también siempre han sido muy activos en la vida sociocultural del pueblo, y para mí era algo natural y que había que hacer, por el pueblo, por nosotras… Algo que hacía con ganas e ilusión. Con los años me he dado cuenta que eso que hacía era lo que se denomina “herrigintza”, sin saberlo contribuíamos al desarrollo de nuestro municipio casi como si fuera un juego.
Por todo esto, unido a que desde siempre he tenido mi ideología política muy definida, cuando tenía 19 años llamaron a la puerta de mi casa, (así, literal) para invitarme a unirme al proyecto político de EAJ en Gatika que en ese momento lideraba Jesús Mari Fullaondo. Me acuerdo que me dijo “Queremos que sigas haciendo todo eso que haces, pero coordinándolo desde el ayuntamiento, y poder desarrollar la vida cultural en Gatika…”. Me pareció una buena oportunidad para poder contribuir y así comencé mi andadura política, siendo concejala de juventud, cultura y deportes, hasta hoy que he terminado siendo alcaldesa.
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¿Cuáles son las dificultades más grandes que te has encontrado a la hora de acceder a la política?
Para mí, el obstáculo principal fue que no sabía nada sobre la administración. Aunque estaba estudiando derecho, en aquel momento cómo empezar a hacer las cosas, a dónde dirigirme, con quién hablar… y como era tan joven, me daba miedo tomar la iniciativa. Poco a poco, a medida que se fue quitando ese miedo, que podía ser también vergüenza, las cosas se hicieron mucho más fáciles.
En primer lugar, al entrar en política es necesario tener un compañero o una compañera con experiencia para ser capaz de avanzar y para aprender a su lado.
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¿Qué es lo que más te motiva del ejercicio de la política local?
Darle al pueblo lo que necesita. Vivir en un pueblo pequeño tiene sus ventajas y desventajas. La mayor ventaja es saber qué necesita la gente. En un 90% puedes saber cuáles son las mayores necesidades (dejando a un lado los casos particulares): alumbrado público, reparación de vías, saneamiento, limpieza del río, transporte público… Cada vez que llevamos a cabo alguna acción nueva para mejorar estos servicios, sabemos que es realmente necesario y que estamos dando otro paso más en el “desarrollo global” de nuestro pueblo, y que la ciudadanía desea.
En cuanto al Bienestar Social, también ayudamos de un modo justo a las personas que están en situación de necesidad. Eso nos motiva de verdad.
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¿Y lo que menos?
Pues que aunque te esfuerces al máximo por hacerlo bien y le pongas todo tu corazón, siempre habrá alguien que no esté conforme porque podría haberse hecho de otro modo. O que, aunque hayas hecho cien cosas bien, cuando te equivocas una sola vez, es lo que queda en la memoria y lo que se nos echará en cara siempre.
Otra de las cosas es que nunca desconectas del todo, estás pendiente las 24 horas, los 365 días del año y, a veces, afecta a tu vida privada-familiar.
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¿Qué importancia tienen para ti las políticas de igualdad a nivel municipal?
Son de suma importancia. Las políticas de Igualdad están integradas en nuestro trabajo diario o deberían estarlo. ¿Cómo cumpliríamos con las necesidades del 50% de la ciudadanía si no tenemos en cuenta esa perspectiva?
Por suerte el concepto de las políticas de Igualdad está cambiando y ya no se trata de un área más que se ocupa de organizar diferentes actividades el 8 de marzo o el 25 de noviembre. Se trata de que se desarrollen de una manera intrínseca en todas las actividades de la administración: a la hora de contratar, de subvencionar, de organizar, de comunicar, de visualizar…
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¿Está cambiando la política gracias a la mayor participación de las mujeres?
Claro. En primer lugar, la imagen cambia. Los niños y niñas de hoy en día ven las foto de quienes gobiernan, y verán mujeres y hombres. Y el mensaje que están recibiendo es: tú también podrás hacer esto en el futuro, tanto si eres hombre como si eres mujer. Es muy importante que se difunda ese mensaje.
En el caso de las mujeres adultas también está provocando otra actitud, al menos, en pueblos y zonas rurales como la nuestra: les da menos vergüenza o miedo acercarse a la administración.
Por otro lado, también creo que las mujeres tenemos otro modo de hacer las cosas, no digo ni peor ni mejor, pero si otro modo, hacemos las cosas con más sensibilidad.
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¿Cómo se podrían impulsar pactos entre mujeres de diferentes opciones políticas buscando objetivos comunes?
Encontrando los puntos que tenemos en común. Aunque esas elecciones políticas sean completamente contrarias, estoy segura de que seremos capaces de encontrar algo en común. Si nos enfocamos en esto, trabajar en conjunto es posible y además, es muy enriquecedor.
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¿Qué propondrías para Basqueskola?
Que repitierais durante el año la posibilidad de hacer diferentes jornadas y talleres ya que me suelo quedar con las ganas cuando no puedo acudir por problemas de agenda.
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¿Un consejo para las mujeres que acceden por primera vez al mundo de la política?
Que no tengan miedo, que no piensen que los demás saben más que ellas y que no lo van a saber hacer bien. Como todo en la vida es cuestión de tiempo y práctica, y pueden hacerlo tan bién como cualquier otro u otra.
Y que no tengan miedo a cambiar las cosas. Que se hayan hecho de un modo siempre no significa que esté bien. Este mundo estaba adecuado a la vida, horarios y responsabilidades de los hombres, de los hombres de otro siglo, ojo. Hoy en día por suerte tanto hombres como mujeres compartimos mismos derechos y obligaciones, por lo que seguro que a todos y a todas nos viene bien cambiar ciertas cosas: horarios, fechas…