Aintzane Urkijo Sagredo
Alcaldesa de Santurzi
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¿Cómo llegaste a la política?
En realidad siempre he estado vinculada a este proyecto, hasta que llega un día en que te plantean presentarte como concejala y crees que tienes que aceptarlo porque es parte de tu compromiso. Tras dos legislaturas como concejala, me propusieron ir como candidata a la Alcaldía y acepté.
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¿Cuáles son las dificultades más grandes que te has encontrado a la hora de acceder a la política?
La verdad es que a la hora de acceder creo que he tenido las mismas oportunidades que el resto de mis compañeros y compañeras. Es quizás a la hora de desarrollarla cuando te vas encontrando impedimentos, te cuesta más dar tu opinión porque crees que igual vale menos que la del resto. Luego, en lo personal, es muy complicado compaginar la vida laboral con la familiar. Al margen de los quehaceres diarios de cualquiera, cargamos con un “trabajo invisible”, que quizás hemos heredado sin darnos cuenta, haciéndonos cargo de tareas como ir a consultas médicas con familiares, gestionar trámites de bancos, colegios… no significa que no compartamos tareas en casa, sino que arrastramos ciertas “mochilas” que nos hemos autoimpuesto.
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¿Qué es lo que más te motiva del ejercicio de la política local?
Poder trabajar para mejorar mi pueblo. Ser alcaldesa de tu propio pueblo tiene un plus, y es que conoces los problemas de primera mano y conoces a las personas. Somos un pueblo grande, pero no dejamos de ser eso, un pueblo, y eso te permite trabajar cara a cara con el vecino o vecina. Es un trato muy directo.
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¿Y lo que menos?
Que no siempre se pueden llevar los proyectos o ideas al término que pretendes o en los tiempos que quieres. Hay cosas que piensas que son muy fáciles pero luego conllevan unos trámites que lo retrasan, pero que no te los puedes saltar. Es muy frustrante ver que algunos problemas de nuestros vecinas y vecinos no tienen solución, o que al menos, no está en nuestras manos. Muchos de esos problemas no te los puedes dejar en el despacho… te los llevas a casa y los haces tuyos.
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¿Está cambiando la política gracias a la mayor participación de las mujeres?
Está cambiando desde el punto de vista de que no es un mundo de hombres, que cada vez se nos hace menos raro ver alcaldesas y altos cargos y que lo vamos viendo como algo normal. Aun así, aún queda muchísimo por trabajar y tenemos que seguir haciéndonos valer, que no solo estamos en puestos de representatividad porque haya que cumplir con la paridad, sino porque valemos para lo que nos han designado
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¿Cómo se podrían impulsar pactos entre mujeres de diferentes opciones políticas buscando objetivos comunes?
Basqueskola es un claro ejemplo de esto. Independientemente de las siglas a las que representemos, todas buscamos lo mismo, liderar un proyecto para mejorar nuestros pueblos o las entidades a las que representamos. Nos necesitamos entre nosotras y tenemos una importante capacidad de empatía que es vital para desarrollar algunas políticas concretas o abordar ciertos temas, sobre todo, claro está, cuando a mujeres o igualdad se refiere.
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¿Qué propondrías para Basqueskola?
La formación me parece vital y poder compartir experiencias y puntos de vista. No propondría nada más allá que continuar en la línea en la que estamos trabajando.
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¿Un consejo para las mujeres que acceden por primera vez al mundo de la política?
Que crean en el proyecto y que valen para liderarlo. Que se lo crean y que crean en ellas mismas desde el minuto cero. El sexo es una característica, nada más. Ni nos hace mejores ni peores. Partamos de que todos y todas somos iguales y podemos por igual porque tenemos capacidad, no por otra cosa